Hoy no escribo yo, Julia de Mi pequeña estrella
me ha dejado copiar una entrada de su blog, a mi me emocionó, y seguro que
a vosotros os gusta también.
Hola, me llamo Cynthia, y como muchos otros niños he sido
diagnosticada Autista.
Todavía no entiendo muy bien por que me han hecho un
diagnostico tan especial, pues me siento cómoda y confortable en mi
mundo.
Mi mundo no es igual al de todos, pero es especial e
importante porque es mío.
Mi mundo es sincero y lineal, mi mundo es autentico, es
franco y honesto.
Mi mundo es sensible y esta lleno de cosas que nadie ve. No
entiendo porque no existe un diagnostico especial para la gente que no ve las
cosas que yo veo en mi mundo.
En mi mundo los juegos con otros chicos son aburridos, no me
entretienen, lo mas divertido es oír música, ver juegos en el ordenador, tocar
la darbuka.
En mi mundo los adultos me resultan un poco mas entretenidos
que los otros chicos de mi edad, porque de ellos aprendo y en definitiva
(aunque no tan perfecto) ponen voluntad por entenderme.
Mi mundo es distinto. Tu mundo es distinto. Por que yo soy
la diagnosticada.
Cuando no quiero la comida porque no me gusta siento una
revolución culinaria, es que mi sensibilidad es extrema y la mejor forma de
defenderme es no comer... acaso hay algo mas sano que eso?
Cuando mi mama hace dieta para verse mas delgada no la
diagnostican y sin embargo tampoco come toda la comida.
A mi muchas veces no me gusta la ropa que usan mis padres,
tampoco me gusta como hablan, no me gusta lo que comen, no me gusta el vino ni
la cerveza, ni las películas que miran! ni los libros que leen!.. y sin embargo
yo soy la diagnosticada.
Saben que voy a hacer? Voy a ponerles un nombre, a ver...
como pueden llamarse... mmm ya se! "NEOTISMO"... listo.. ahora los
voy a diagnosticar...
Síndrome de Neotismo.
¡Como las Mariposas!
"Cada niñ@ es especial...
Los niños son como mariposas en el viento...........
Algunos pueden volar más alto que otros, pero cada uno vuela de la mejor forma
que puede.....
¿Por qué entonces compararnos unos con otros?
Cada uno es diferente...
cada uno es especial..
cada uno es hermoso y ÚNICO"
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Esto también es prestado, los niños siguen haciéndome el
trabajo, lo hacen mejor que muchos adultos y mejor que yo desde luego.
En un colegio hay muchos niños, muchos que son diferentes a
los cuatro que ocupan la clase de “Las tortuguitas”. En un principio sus padres
estaban preocupados, ahora cuando asisten a las reuniones se van llorando de
emoción y alegría.
Los niños de la clase de “Las sirenitas” escribieron esto:
Alberto: -¡Es una suerte que estén aquí!
Vicky: -¡Es una experiencia estupenda!
Alberto: -Me encanta que vengan a mi cole.
Vicky: -Es genial y espero que se queden muchos años.
Alberto: -Estas han sido las respuestas de todos sobre qué opinamos
de las tortugas.
Vicky: -¡Y es cierto! Miguel Ángel, Gonzalo, Javi y Carla han
venido a nuestro colegio a llenar un vacío que no sabíamos que existía.
Alberto: -Los vemos por los pasillos, en el patio o en el comedor,
y no sabemos muy bien por qué, pero es mirarlos
y aparece una sonrisa en nuestras caras.
Vicky: -Gracias a Mamen y a Ainhoa…
Alberto: -¿Mamen y Ainhoa?
Vicky: -Sí, las dos chicas que van siempre con las tortuguitas.
Alberto:-¡Ah sí!
Viky: -Pues gracias a ella, hemos aprendido que los niños con
autismo son diferentes.
Alberto: -Bueno, para ellos los diferentes somos nosotros.
Vicky: -¡Es verdad, no lo había pensado así!
Alberto: -Miguel Ángel, Gonzalo, Javi y Carla ven el mismo mundo
que nosotros pero lo entienden de una forma diferente, una forma que a veces
sólo pueden entender ellos. Pero hay una cosa que sí entendemos igual.
Vicky: -¡Ah sí! ¿El qué?
Alberto: -El lenguaje de las caricias y el de los besos.
Vicky: -El de los achuchones, las sonrisas y el cariño.
Alberto: -Sí, Miguel Ángel, Gonzalo, Javi y Carla van más despacio,
pero lo importante es que van, y que llegarán.
Vicky: -Y nosotros tenemos la suerte de poder
ser espectadores y compañeros de viaje.
Alberto: Sí, somos compañeros.
Alberto y Vicky: -¡¡¡ Muchas gracias
tortuguitas!!!
Hoy me he excedido, pero merecía la pena saltarme mis normas