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La editora de este maravilloso blog no publica en fin de semana, ni visita, ni responde; descansa y deja descansar.

19 de julio de 2024

Ojalá hubieras podido oír los aplausos...

 

Hattie McDaniel  

Ha pasado el tiempo y aún seguimos en el mismo sitio, no es cosa de edades, ni de cariz político, ni de categoría social, se libran algunos del mal trato por haber llegado a famoso o a millonario. Y no todos

Hattie McDaniel, actriz que interpretó a "Mammy" en Lo que el viento se llevó, consiguió el Óscar a la mejor actriz de reparto la primera afroestadounidense en ganarlo, era el año 1940.

A Hattie McDaniel, actriz y cantante negra no se le permitió asistir al estreno de la película, y en la entrega de los premios se le asignó un asiento en una pequeña mesa lejos de sus coprotagonistas.

Tuvo una vida de altos y bajos a nivel personal y profesional, seguían llamándola para interpretar papeles de criada, en una ocasión dijo: "Puedo ser criada por 7 dólares a la semana. O puedo hacer de criada por 700 dólares a la semana"

Murió a los 57 años.

McDaniel legó su premio a la Universidad de Howard y en la actualidad se desconoce su paradero.

Cosas de Hollywood: ella cuenta con dos estrellas en el Paseo de la Fama por sus contribuciones radiofónicas y cinematográficas, y también se le dedicó un sello postal del gobierno de los Estados Unidos.

Margaret Mitchell, autora de la obra le envió un telegrama: "Ojalá hubieras podido oír los aplausos".


18 de julio de 2024

Volviendo a leerlo...

 

“Aidez-moi, je vous en supplie! ¡Ayudadme, os lo suplico!” Sí, una réplica de lo que ya había visto, concluyó. Después empuñó la Nikon, enfocó a un par de italianos que apartaban una viga arrancada, y se dispuso a tomar la primera fotografía. Pero no la tomó porque lo distrajo un bersagliere (soldado de infantería del ejército italiano) que había dejado la pala y miraba petrificado un objeto en el suelo. Era un bersagliere muy joven, se veía pese a la mascarilla que le ocultaba la mitad del rostro, y de su inmovilidad emanaba un espanto tan doloroso que sentías la necesidad de ir a ver qué objeto estaba mirando. Se le acercó, lo observó. Miraba un retrete del que salía un jirón de tela celeste con florecillas rosas. No, miraba algo que sobresalía con el jirón de tela celeste con florecillas rosas. Observó lo que era y exhaló un gemido ronco.

Inshallah (lo que Dios quiera) de Oriana Fallaci.

 En verano suelo releer generalmente los clásicos, pero este año he cambiado y he elegido este y Las cenizas de Ángela de Frank McCourt.

Ambos son historias duras, muy bien escritas