La editora de este maravilloso blog no publica en domingo, ni visita, ni responde; descansa y deja descansar.

22 de febrero de 2017

Carnaval, hoy el de Cádiz…

De la mano, la pluma, del historiador Agustín de Horozco en el siglo XVI, nos llega el primer documento donde explícitamente se dice que en Cádiz existe un carnaval, que años tras año ha ido ganando en fama y adeptos. Un carnaval que hasta el siglo XIX se celebra clandestinamente, es a mediados de ese siglo cuando nacen las agrupaciones, y a final de siglo se crea la modalidad de los Coros lo que ya confiere importancia y madurez al Carnaval.
Pero es en el siglo XX, desde 1920 al 1936, cuando las agrupaciones alcanzan un florecimiento y auge importante en cuanto a contenido.
En 1936 estalla la Guerra Civil y se prohíbe terminantemente el Carnaval y se vuelve a la clandestinidad hasta el levantamiento del veto allá por 1948, aun sin mascaras.
Hoy en día los Carnavales de Cádiz disfrutan de una fama que gracias a algunas agrupaciones ha cruzado fronteras.
Una fiesta grande para todos, donde la gente llana del pueblo tiene la oportunidad de cantarle a los poderes a través de la sátira, la crítica, el doble sentido, el buen humor y la gracia única de Cádiz. Una fiesta donde la voz de los ciudadanos de a pie hacen periodismo cantado, repasan y dan repaso a lo ocurrido durante el año. Ojalá perdure por siempre esa gracia carnavalera para la denuncia que la afición no desfallezca y los poderes la protejan.

Os dejo la letra de un tango gaditano, tiene historia y leyenda, seguro que mi amigo la buscará y quizá tengáis suerte y os la cuente.
Se considera la letra mas histórica del Carnaval de Cádiz, la más interpretada y versionada, hay quien la considera el himno del Carnaval, su autor es: “El tío de la tiza” Antonio Rodríguez Martínez. 

Aquellos duros antiguos
que tanto en Cádiz dieron que hablar
que se encontraba la gente
en la orillita del mar
fue la cosa más graciosa
que en mi vida he visto yo.
Allí fue medio Cádiz
con espiochas;
y la pobre mi suegra
y eso que estaba ya media chocha;
Con las uñas a algunos
vi yo escarbar,
cuatro días seguidos
sin descansar.
Estaba la playa
igual que una feria
¡válgame San Cleto!
lo que es la miseria.
Algunos pescaron
más de ochenta duros
pero más de cuatro
no vieron ni uno.
Mi suegra, como ya dije,
estuvo allí una semana
escarbando por la tarde
de noche y por la mañana;
perdió las uñas y el pelo
aunque bien poco tenía
y en vez de coger los duro
lo que cogió fue una pulmonía.
En el patio de las malvas
está escarbando desde aquel día.



Os dejo un enlace que nos ha buscado Unjubilado, siento ponerlo tan tarde pero lo he visto hace un momento, dice así:

En este 2005 se cumple 100 años de un tango que ha traspasado los límites del tiempo y de la evolución del carnaval para convertirse en himno de la fiesta por excelencia de Cádiz, incluso..., pero mejor te dejo con el sitio donde la he encontrado. Y para que no falte de nada tambien nos ha dejado la música:  pongo la música.


21 de febrero de 2017

Recuerdos olvidados…

Abre armarios, destapa las cajitas del fondo, rebusca por los bolsillos de tus abrigos colgados, mira en los cajones, debajo de las ropas, no olvides registrar los bolsos… Tiene que haber algún sueño olvidado, una tarde de plantón, un arrepentimiento absurdo, dos besos robados, el tique de una consumición, el olor de una caricia… 

20 de febrero de 2017

Elogio de la sombra…

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.
                                                    Jorge Luis Borges, 1969


¿Quiénes somos los que realmente vivimos en la sombra?