…Las estrellas que alumbran dulcemente
las noches del estío y la primavera,
al brillar de la luna refulgente
que se muestra orgullosa y placentera,
al espejo del mar resplandeciente,
al color de las llamas en su hoguera,
admirar ya no pueden, encerradas
y sin luz, mis retinas apagadas…
Bendita memoria que permanece guardada
Y aunque sigan mis ojos apagados
distinguen de la luna sus fulgores:
los trigos en su espiga ya dorados,
de la hermosa campiña, sus colores,
del rayo sus destellos fulgurados,
y del limpio amanecer sus albores
con el raudo aleteo que hasta el cielo
levantan las aves en su vuelo.
Bendito el calor y el aroma que reviven la mirada
Alcanzo a mirar de la primavera
el color de sus flores encendido;
sé el color de las llamas en su hoguera,
veo las olas del mar enfurecido,
veo brillar la luna pinturera,
miro correr a mayo florecido
y veo las estrellas refulgentes
enviarnos su destello dulcemente.
Benditos recuerdos que apoyan la imaginación.
Alcanzo a ver del sol su faz brillante
vientos de la noche, placenteros
y a la aurora con su resplandor sedente
recamar de blancura los senderos
y la fruta sazonada y colgante
de las ramas que guardan los linderos
y del Iris sus mágicos colores
y del campo, sus verdes resplandores…
Bendigo tus risas que despiertan los sentidos

