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El blog y yo estamos de vacaciones

La editora de este maravilloso blog no publica en fin de semana, ni visita, ni responde; descansa y deja descansar.

5 de febrero de 2026

Y al oído también mencionó…

 

Oír, ver y callar remedio fuera
en tiempo que la vista y el oído
y la lengua pudiera ser sentido,
y no delito que ofender pudiera.

Hoy, sordos los remeros con la cera,
golfo navegaré que (encanecido
de huesos, no de espumas) con bramido
sepulta a quien oyó voz lisonjera.

Sin ser oído y sin oír, ociosos
ojos y orejas, viviré olvidado
del ceño de los hombres poderosos.

Si es delito saber quién ha pecado,
los vicios escudriñen los curiosos,
y viva yo ignorante e ignorado.

Quevedo y Villegas.

Pero aquí y hoy mucho más comedido que ayer

4 de febrero de 2026

Retomamos los ojos…

 

Hay más de uno y de dos…

«Sábese que muchos filósofos y anacoretas, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara porque por ahí bebe el veneno de los vicios.

El escritor que poseía los títulos de señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago aseguraba que el ojete estaba mejor situado que los ojos.

«Es vecino de los miembros genitales». En cambio, los ojos de la cara «son vecinos de los piojos, la caspa de la cabeza y la cera de los oídos».

Además, el ojo del culo «da gusto a las gentes». De ahí el proverbio:

«No hay gusto más descansado. Que después de haber cagado»

Autor don Francisco de Quevedo que se hizo esta pregunta: «Podemos vivir sin los dos ojos de la cara, ¿pero podríamos vivir sin el ojo del culo?

 

Sobre el tema (conocemos a Quevedo) hay mucho más hasta una lista de las desgracias que le atañen al culo, podéis buscarlas, son más de 15


3 de febrero de 2026

El oído, pero sin mecanismo…

 

No nos asustemos que dejamos la anatomía, ayer fue una entrada densa.

 

algunas diferencias entre oír y escuchar:

Oír es pasivo, escuchar es activo.

Oír es un sentido, escuchar es una habilidad.

Oír es involuntario, escuchar requiere atención.

Oír es recibir sonido, escuchar es comprenderlo.

Oír no requiere memoria, escuchar implica recordar o interpretar.

 

Los huesitos más pequeños los tenemos en el oído, nos abemos hasta el nombre (muy graciosillos) sabemos que hay el externo, el medio y el interno.

Y luego está el oído selectivo… el que más veces practico.