La editora de este maravilloso blog no publica en domingo, ni visita, ni responde; descansa y deja descansar.

18 de junio de 2018

Mujeres…


Lunes, hoy el nombre, el logro de tres mujeres

Clara Campoamor (1888- 1972)​​ Escritora, y defensora de los derechos de la mujer española,  fue una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, logrado en 1931

Caresse Crosby (1891-1970) Creadora del primer sujetador moderno, cuya patente obtuvo en 1914

Rosa Parks (1913 –2005) Activista social que reusó pacíficamente a ceder su lugar en el autobús a un hombre blanco en Estados Unidos. Así se encendió la chispa que llevaría a protestas sin violencia a favor de los derechos civiles de los afroamericanos.

16 de junio de 2018

Desafíos personales…

Laura Breiling

Social y culturalmente el hombre sigue siendo la figura de poder en casi todos los ámbitos cotidianos, por ello nos vemos obligadas a usar alguna treta, no todo puede ser guerra descubierta. Nos esmeramos discretamente en superar obstáculos, disimulamos el esfuerzo de nuestra lucha, que parezca que es natural, no hay que mostrar las armas al contrincante.
Nosotras sabemos de nuestra capacidad para asumir retos, tenemos una mente femenina pero no debemos mostrar nuestra estrategia; ellos podrían copiarnos y no hay nada más peligroso que un hombre que piense como una mujer
“Chicas, no nos rebajemos a competir, tengamos claro que dónde hay la calidad no hay competencia”

15 de junio de 2018

Basta una cebolla…


Cuentan los viejos cronicones ortodoxos que un día se murió una mujer que no había hecho en toda su vida otra cosa que odiar a cuantos la rodeaban. Y que su pobre ángel de la guarda estaba consternado porque los demonios, sin esperar siquiera al juicio final, la habían arrojado a un lago de fuego en el que esperaban todas aquellas almas que estaban como predestinadas al infierno. ¿Cómo salvar a su protegida? ¿Qué argumentos presentar en el juicio que inclinasen la balanza hacia la salvación? El ángel buscaba y rebuscaba en la vida de su protegida y no encontraba nada que
llevar a su argumentación. Hasta que, por fin, rebuscando y rebuscando se acordó de que un día había dado una cebolla a un pobre. Y así se lo dijo a Dios, cuando empezaba el juicio. Y Dios le dijo: Muy bien, busca esa cebolla, dile que se agarre a ella y, si así sale del lago, será salvada.
Voló precipitadamente el ángel, tendió a la mujer la vieja cebolla y
ella se agarró a la planta con todas sus fuerzas. Y comenzó a salir a
flote. Tiraba el ángel con toda delicadeza, no fuera su rabo a
romperse. Y la mujer salía, salía. Pero fue entonces cuando otras
almas, que también yacían en el lago, lo vieron. Y se agarraron a la
mujer, a sus faldas, a sus piernas y brazos, y todas las almas salían,
salían. Pero a esta mujer, que nunca había sabido amar, comenzó a
entrarle miedo, pensó que la cebolla no resistiría tanto peso y comenzó a patalear para liberarse de aquella carga inoportuna. Y, en sus esfuerzos, la cebolla se rompió. Y la mujer fue condenada. Sí, basta una cebolla para salvar al mundo entero. Siempre que no la rompamos pataleando para salvarnos nosotros solitos.
(José Luis Martín Descalzo,
“Razones para vivir”)