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El blog y yo estamos de vacaciones

La editora de este maravilloso blog no publica en fin de semana, ni visita, ni responde; descansa y deja descansar.

4 de marzo de 2026

De memoria…

 

Nos la sabemos de carrerilla

 

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el  vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!

Gustavo Adolfo Bécquer

38 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Vemos un brote de flor en un árbol y soñamos con la primavera.

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  2. Que bello este poema de Bécquer.
    Feliz miércoles.
    Un abrazo Ester

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    1. Nos adelanta la primavera... que ya no queda lejos. Un abrazo enorme

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  3. Hay ganas de primavera.
    Un abrazo.

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  4. Gracias por el recuerdo. Un beso

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    1. Esta poesía siempre es un buen recuerdo. Abrazos

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  5. Sin duda es uno de los poemas más conocidos y reconocidos que tenemos en nuestra memoria ¡precioso! gracias por traerlo a la actualidad.
    Muchos besos.

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  6. Tal cual... siempre, Bécquer. Gracias por traerlo a mi memoria. Besos

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    1. Nos acercamos a la primavera y mejor con poesia. Abrazo

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  7. Sé que esta poesía que os comparto no viene a cuento (como se suele decir), pero no he podido evitar al leer “nos la sabemos de carrerilla”, volver a escuchar a mi madre, en pie y emocionada en muchas de nuestras reuniones familiares, con noventa años, recitar esta poesía de Eusebio Blasco, absolutamente de memoria y siempre con lágrimas en sus ojos, como en todos los nuestros, y como en los míos en este momento…

    Con tu permiso, mi querida Ester, aquí os dejo el grandísimo poema, y este sentimiento mío que hoy dejo posado en tu casa, cinco meses después de su partida, sintiéndola a ella como esa primavera que nos llega, dulce y eterna, en lo más profundo de mi ser.
    (Abro hilo por su extensión)

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    1. Un duro al año

      I

      “Monte arriba, cara al viento,
      buscando reposo y calma,
      íbame yo muy contento,
      dándole descanso al alma,

      y cuando al alto llegué,
      y al dar la vuelta a la cima
      un rebaño me encontré
      que se me venía encima.

      Avanzaban las ovejas
      marchando al paso tranquilas,
      y pasaban las parejas
      al sonar de las esquilas:
      y a los últimos reflejos
      de los rayos vespertinos
      las vi perderse a lo lejos
      por los ásperos caminos.

      Detrás de ellas, lentamente,
      dando al aire una canción
      y sacando indiferente
      su mendrugo del zurrón,

      venía un pastor, un niño,
      un imberbe zagalejo,
      que me inspiró ese cariño
      que es tan súbito en un viejo.

      —¡Hola! ¿eres el pastor?
      —Sí señor, ¿qué se le ofrece?
      —¿Tienes padres? —No señor.
      —¿Cuántos años tienes? —Trece.

      –¿Y cuánto ganas, amigo?
      —Un duro. —¿Al día? ¡anda maño!
      —¿Un duro al mes?
      —¡Que no, digo!
      —¡Un duro al año!

      II

      Le dejé que se marchara
      y en el monte me senté,
      y avergonzado, la cara
      en las manos oculté.
      Pasaron por mi memoria
      templos, palacios y reyes,
      los aplausos y las glorias,
      los discursos y las leyes,

      los millones del banquero,
      las fiestas del potentado,
      réditos del usurero,
      ladrones en despoblado,

      fortunas mal heredadas
      en el tapete perdidas,
      cortesanas celebradas
      de ricas galas prendidas,

      los que de lujo se afanan,
      tantas glorias, tanto daño...
      y en tanto hay seres que
      ganan...
      ¡Un duro al año!

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    2. III

      ¡Un duro! ¡Oh Dios!
      ¡Cuántas veces
      lo habré derrochado yo,
      en miles de pequeñeces
      que mi gusto me perdió!

      en comer y no tener ganas,
      en caprichos, en favores,
      en vanidades humanas,
      en guantes, coches y flores,

      en un rato de placer,
      en un litro sin valor,
      en apostar, en beber,
      en humo, en un buen olor...

      Y ese duro que se olvida
      en cuanto correr se deja,
      era un año de la vida
      de aquel niño que se aleja...

      Y vi que somos peores
      todos los seres humanos.
      Unos, falsos soñadores;
      otros, falsos puritanos

      todos en el daño iguales;
      ante las llagas sociales;
      y hay seres que, en esa
      edad
      que ignoran su propio
      engaño
      deben a la humanidad...
      ¡Un duro al año!

      IV

      ¡No! Mientras el frío enero,
      en una espantosa noche,
      mi prójimo, por dinero,
      me lleve a mi casa en coche;
      mientras de la mina obscura
      saque el carbón tanta gente,
      pasando tanta amargura
      para que yo me caliente;

      mientras de la alegre fiesta
      salga yo, que siento y creo,
      y al pobre que me moleste
      le mande airado a paseo;

      mientras derroche la moda,
      y se gasten, grande o chico,
      mil duros en una boda.
      Mil en entierros del rico,

      y hasta el sol desigual sea
      que me sirvan de lacayos
      ni creo en leyes humanas
      ni en el que las bombas tira...
      ¡Palabras! Palabras vanas.
      ¡Mentira, todo mentira!

      No hay a las penas consuelos;
      ¡sufrir y siempre sufrir!
      ¡El Cristo se fue a los cielos,
      pero volverá a venir!

      Y ha de subir a mil codos
      más alto el nuevo diluvio,
      y en él moriremos todos;
      y más alto que el Vesubio
      nos ha de ver impasible
      ese niño, ese pastor,
      ya convertido en terrible
      ángel exterminador,

      y entre torrentes de lava
      gritará de su alto escaño:
      —Yo soy aquel que ganaba
      ¡Un duro al año!

      V

      Así a mis solas decía,
      sólo, en la cumbre del monte,
      mientras el sol se escondía
      en el rojizo horizonte,

      en la sombra se ocultaban
      lentamente las aldeas,
      y allá lejos humeaban
      las fabriles chimeneas,

      entre el ruido y movimiento
      de las modernas ciudades,
      resumen triste y cruento
      de las necias vanidades...

      Y allá, perdido en la plana,
      cantando, tras su rebaño,
      iba aquel niño que gana
      ¡Un duro al año!”

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    3. Perdón por la extensión, y gracias por traer a Bécquer y a sus hermosas y oscuras golondrinas que, tantas veces, seguro, volaron a ras de nuestra vida.

      Abrazos y cariños 🌿🪻🍀🤗💙

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    4. Eusebio Blasco Soler
      (Escritor, periodista, poeta y dramaturgo español)

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    5. Te he leído esta mañana en el bus, no he terminado, no era lugar para emociones.
      Ahora ya en casa leo con calma y dispuesta a empaparme de versos, si tu los recomiendas y me adelantas que a tu santa madre le emocionaba me he dispuesto a disfrutar lagrima a lagrima. Muchas gracias hoy este blog se ha puesto un traje de gala. La voy a guardar con cariño y a ti te mando una abrazo apretado

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  8. Un aplauso , Ginebra y un fuerte abrazo, gracias por este poema donde las letras se unen al sentimiento.🌹😘😘😘

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    1. Que maravilla, que regalo nos ha hecho hoy Ginebra.

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  9. Buenos días,Ester, hoy el sentimiento fluye y esas golondrinas sean bienvenidas.
    Más 😘😘😘 feliz resto de miércoles.

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    1. Vuelvo a la poesía que nos ha traído Ginebra. No la conocía y además tal y como nos la presenta yo ya sabia que era una joya. Que bien las tres juntas hablando de lo mismo. Abrazucos

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  10. Ya se están viendo las primeras golondrinas anunciando la primavera y es imposible no recordar a Bécquer al verlas.
    Besitos

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    1. Si te queda un ratito sube por el blog, (no a las golondrinas) a la poesía que nos ha regalado Ginebra. Un abrazo contento

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  11. Anuncian la primavera y bienvenidas sean. Un abrazo

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    1. Te digo lo mismo que a Isabel, sube por el blog sin llegar a volar, encontraras el regalo que nos ha hecho Ginebra. Seguro que te gusta, un abrazo

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  12. Hoy tuvimos a Becquer y además a un poeta que no conocía gracias a Ginebra, la poesía hoy reina en el blog, un abrazo Ester!

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    1. Yo tampoco pero me he guardado su poesía, me ha emocionada por los versos y por las palabras de Gin. ¡Como me gusta cuando leemos los comentarios de los otros blogueros! Gracias y abrazos

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  13. Es empezar a leer el primer verso y el resto sale solo.Siempre me gustó porque tengo predilección por las golondrinas que me llevan a mi feliz infancia.Y ahora que se acerca la primavera todavía encaja más. Gracias, Ginebra, por compartir esa emoción tan grande y por ese recuerdo tan bonito de tu madre. Un abrazo.

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    1. Hoy estamos todos felices, la poesía nos ha reunido, Gin ha aportado mucho pero los demás hemos ido dejando abrazos en cada comentario, este grande para ti.

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  14. Se acerca la primavera y el poema que nos traes de Bécquer nos la anuncia. Me ha encantado el poema que nos regala Ginebra.

    Abrazos.

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    1. Hemos tenido suerte, dos grandes poesías en un mismo dia, hoy estoy contenta por su regalo y porque nos hemos reunido y leído lo mismo. Un abrazo grande Conchi

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  15. Por cierto que lo sabemos de memoria, hasta mi esposo lo había aprendido de tanto escucharlo en mi voz.
    Lindo recuerdo Ester, gracias.

    mariarosa

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    1. Hay poemas, hay poetas que son casi de la familia, esta manan cuando he salido a correr he pasado por delante del monumento que se le dedicó. ¿Los niños actuales se la saben? Un abrazote

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  16. Otro poema que he recitado mil veces es de Baldomero F. Moreno.
    "Setenta balcones y ninguna flor"
    ¿Lo recuerdas?

    Abrazo

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    1. Setenta balcones hay en esta casa,
      setenta balcones y ninguna flor.
      ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
      ¿Odian el perfume, odian el color?

      La piedra desnuda de tristeza
      ¡dan una tristeza los negros balcones!
      ¿No hay en esta casa una niña novia?
      ¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?

      ¿Ninguno desea ver tras los cristales
      una diminuta copia de jardín?
      ¿En la piedra blanca trepar los rosales,
      en los hierros negros abrirse un jazmín?

      Si no aman las plantas no amarán el ave,
      no sabrán de música, de rimas, de amor.
      Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave...

      ¡Setenta balcones y ninguna flor!
      Gracias nos has dejado con las ganas de leerlo, aquí lo compartimos. El dia de hoy pasará a la antología de este blog. Un abrazo agradecido

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  17. bécquer fue un genio, y murió muy joven.
    vivió en una época en la cual se encontraba la inspiración bajando a la calle y observando las escenas cotidianas.
    abrazos!

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    1. Exacto, eran tiempos menos moviditos, estaban los amanuenses callejeros y las damiselas elegantes, los pájaros libres y sin polución. Seguro que esos tiempos tuvieron su encanto. Un abrazo

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