Oír, ver y callar remedio fuera
en tiempo que la vista y el oído
y la lengua pudiera ser sentido,
y no delito que ofender pudiera.
Hoy, sordos los remeros con la cera,
golfo navegaré que (encanecido
de huesos, no de espumas) con bramido
sepulta a quien oyó voz lisonjera.
Sin ser oído y sin oír, ociosos
ojos y orejas, viviré olvidado
del ceño de los hombres poderosos.
Si es delito saber quién ha pecado,
los vicios escudriñen los curiosos,
y viva yo ignorante e ignorado.
Quevedo y Villegas.
Pero aquí y hoy mucho más comedido que ayer

Mejor ser prudente, cuando la corrupción acecha y por decir verdad verdadera con tus huesos en la prisión des
ResponderEliminarSi hoy fuera como antaño las prisiones estarían llenas. Un abrazo
EliminarVer, oír y callar. Un beso
ResponderEliminarA veces si pero a veces no. Un abrazo
EliminarEn boca cerrada, no entran moscas. Y en oídos no prestos a chismorreos, la verdad no se escapa.
ResponderEliminarUn abrazo.
La verdad está ninguneada, cualquiera la niega y no pasa nada. Abrazos
EliminarEn ciertas ocasiones, ver, oir y callar, lo mejor. Sin embargo, hay veces que no se puede silenciar lo que se ve o lo que se oye... siempre Quevedo. Abrazos
ResponderEliminarSiempre Quevedo, da para mucho, tenemos suerte de contar con los genios del siglo de oro. Un abrazuco
EliminarEs un problema, cuándo hablar, cuándo callar? Un abrazo Ester!
ResponderEliminarSin duda un buen consejo...
ResponderEliminarAtenta la compañía, de lo que oigas la mitad creas.
Besos 😘 😘 😘
Quevedo aquí no va de valiente, va de lúcido.Que a cierta edad ya no se grita: se elige muy bien cuándo abrir la boca… y cuándo no.Más prudente que ayer, sí… pero igual de claro.
ResponderEliminarToda una verdad....
ResponderEliminarAbrazo