Oír, ver y callar remedio fuera
en tiempo que la vista y el oído
y la lengua pudiera ser sentido,
y no delito que ofender pudiera.
Hoy, sordos los remeros con la cera,
golfo navegaré que (encanecido
de huesos, no de espumas) con bramido
sepulta a quien oyó voz lisonjera.
Sin ser oído y sin oír, ociosos
ojos y orejas, viviré olvidado
del ceño de los hombres poderosos.
Si es delito saber quién ha pecado,
los vicios escudriñen los curiosos,
y viva yo ignorante e ignorado.
Quevedo y Villegas.
Pero aquí y hoy mucho más comedido que ayer

Mejor ser prudente, cuando la corrupción acecha y por decir verdad verdadera con tus huesos en la prisión des
ResponderEliminarSi hoy fuera como antaño las prisiones estarían llenas. Un abrazo
EliminarVer, oír y callar. Un beso
ResponderEliminarA veces si pero a veces no. Un abrazo
EliminarEn boca cerrada, no entran moscas. Y en oídos no prestos a chismorreos, la verdad no se escapa.
ResponderEliminarUn abrazo.
La verdad está ninguneada, cualquiera la niega y no pasa nada. Abrazos
EliminarEn ciertas ocasiones, ver, oir y callar, lo mejor. Sin embargo, hay veces que no se puede silenciar lo que se ve o lo que se oye... siempre Quevedo. Abrazos
ResponderEliminar