Me
falta
La
risa, tuya
Las
llaves, en la puerta
El
guiño, de despedida
La
mirada, aceptando
Una
mano, en la mía
Las
palabras, esas
El
tiempo, sin reloj
El
aliento, tuyo
Te
quiero, repetido
El
silencio, juntos
Me falta. Todo.
Recuerdo que aún escrito en primera persona nada es personal en este blog

Si falta todo eso, la verdad es que la cosa está en precario.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un precario permanente. Abrazos
EliminarMuy real. Un beso
ResponderEliminarGracias y abrazos Susana
EliminarA mí también.
ResponderEliminarGracias y gracias por el paseo por el blog y no te he ofrecido ni un té
EliminarCuando falta así, no falta solo alguien. Algunas ausencias no tienen relleno con nada práctico, Hay que aprender a vivir con ese hueco si que nos rompa por dentro. Feliz semana
ResponderEliminarEs cierto, hay faltas que no se suplen, uno se acostumbra y las acondiciona. Un abrazo
EliminarParné, para reírme...
ResponderEliminarMuy bien,!!
EliminarMe intriga a quién va dedicado, pues tiene que ser una persona muy concreta porque lo leo una y otra vez y no veo en ti tantas carencias. Un abrazo
ResponderEliminarEs pasado, es recuerdo, Y si hay carencias que apenas se presume de ellas. Un abrazuco
EliminarUff cuando falta tanto, falta todo
ResponderEliminarUn abrazo grande, Ester!
ResponderEliminarHay faltas que no hay manera de rellenar ni con nada ni con nadie.
ResponderEliminarBesitos
Los palos por el camino
ResponderEliminarAbrazooo