La historia cuenta de los aprendices del Sacromonte
encargados de soplar las ascuas con el fuelle, pero era complicado mantener la
temperatura necesaria, las piedras no se mantenían incandescentes y el forjado
no era perfecto. Así, se decía del aprendiz que tenía mala
follada (follá), porque no soplaba bien con el fuelle. El maestro herrero
le gritaba al aprendiz de manera enfadada: “Niño, lo estás haciendo mal,
que mala follá tienes.
Otra historia dice que, a finales del Reino Nazarí, había
hambre y ruina, los herreros adulteraron los metales y el metal no cogía calor
suficiente y las espadas salían de mala calidad, empezaron a llamarlas mal fuelladas…
y derivó en mala follá
José García Ladrón de Guevara publica, “Una suerte de mala
hostia que los granadinos repartimos sin ton ni son a todo aquel que nos
rodea y que, en ningún caso, denota mal carácter, ni mala educación,
ni animadversión en particular por el interlocutor. Tampoco denota
desinterés o apatía en el granaíno, como dicen algunos”.
En desagravio: No es que los granaínos tengamos malafollá,
sino que a ese momento de enfado lo llamamos malafollá.

Curiosa historia. No lo sabía. Un beso
ResponderEliminarTenemos un montón de esas historias, tropezar con ellas o buscarlas nos enseña mucho. Un abrazo
EliminarAquí, siempre se aprende, gracias Ester.
ResponderEliminarNo sé a quién te refieres, intento imaginarlo, pero en todo caso, bien por él.
Un abrazo.
Cada costumbre, tradición, dicho tiene un inicio, a veces hasta mas de uno, la fama popular no se detiene. No se pasa lista, pero a veces echamos en falta. Otro abrazo para ti
EliminarMaravillosa explicación y mejor homenaje. Al final la malafollá no es mala leche, es historia, carácter y un punto de forja a fuego lento
ResponderEliminarCorrecto, y ellos lo saben y reconocen, solo tenemos que aprender que las cosas son como son no como las imaginamos. Un abrazo
EliminarMe estabas adivinando el pensamiento.
ResponderEliminarEcho mucho de menos a mi Pepito Grillo.
A ver si conseguimos que aparezca por aquí, aunque sea a decirnos que está bien.
Tanto si aparece como si no nosotros no le olvidamos y le deseamos lo mejor. Un cesto de abrazos para que los recojáis todos.
EliminarNo me cansaré de repetir que tenemos un vocabulario y unos dichos asombrosos.
ResponderEliminarSomos ricos en palabras y que mejor que presumir de ello.
Gracias, Ester por dejar nuestra de ello
Un beso y muy feliz fin de semana 😘😘
Aunque no se de quien se trata, extrañar a un compañero de camino de blogs esta bien, y que lo sepa lo hara sentir mejor, seguro.
ResponderEliminarSe disparo el comentario antes de tiempo. La palabrita tiene su interpretacion e historia, un abrazo Ester.
ResponderEliminarYo también echo mucho de menos a ese granadino del que hablas.
ResponderEliminarEspero poder leerlo.
Me has traído a la memoria la historia de Pedro Saputo, en la que su autor (Braulio Foz) narra en boca de su protagonista el injusto ahorcamiento de un sastre de la localidad de Almudévar, porque el único herrero que tenían había asesinado a su mujer. Les pareció más práctico ajusticiar al sastre, porque tenían siete. De ahí salió la frase: «La justicia de Almudévar, que pague el que no deba».
ResponderEliminarUn abrazo.