A veces, siempre, nosotros podemos hacer más, y mejor.
El truco está en hablar, escuchar también pero primero
preguntemos.
¿En qué crees que eres bueno?
¿Cuál es tu recuerdo favorito de nuestra familia?
¿Sobre qué te gustaría aprender más?
¿Hay algo nuevo que te gustaría probar?
¿Hay algo que hayas aprendido de la familia?
¿Crees que tu comportamiento es amable?
Están pensadas para el niño, pero podían adaptarse a cualquiera, lo importante no es la interrogación, es abrir la charla.


