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El blog y yo estamos de vacaciones

La editora de este maravilloso blog no publica en fin de semana, ni visita, ni responde; descansa y deja descansar.

10 de septiembre de 2026

Números perfectos…

 

Número entero positivo que es igual a la suma de todos sus divisores propios positivos, excluyéndose a sí mismo

En otras palabras, si sumas todas las partes que lo dividen exactamente (sin contar el número original), el resultado es el número inicial.

Dos ejemplos:

6: Sus divisores propios son 1, 2 y 3. Si los sumamos: 1 + 2 + 3 = 6.

28: Sus divisores propios son 1, 2, 4, 7 y 14. Si los sumamos: 1 + 2 + 4 + 7 + 14 = 28.

Terminación: Todo número perfecto par termina en la cifra 6 o en la cifra 8.

 

Todos son pares, de momento nones si existen no los han encontrado.

 

También existen los números amigos, pero la amistad entre números compuestos es cosa de dos y no se puede extender a tres o más números distintos.

la inmensa mayoría de los números no son «amigos» de ningún otro… dejamos las amistades para otro día


9 de septiembre de 2026

Va de huevos…

 

¿O la alegoría de la pérdida de la virginidad? Jean Baptiste Greuze,1756       

Visitamos exposiciones y museos, es interesante saber qué es lo que vemos, no solo reconocer al autor, su estilo, pinceladas, su época, su escuela, si además entramos en la obra entonces ya no es solo un lienzo, estamos ante una historia, el otro día una amiga que me acompañaba me contó esta:

“Huevos rotos”, los huevos no son huevos… la joven sentada ha perdido su inocencia, su madre lo ha descubierto y sabe que ese hombre que se tapa la cara es el culpable, para él fue una aventurilla pero la madre lo sujeta para que no escape. Miremos al niño de la esquina, el arco y las flechas escondidos que no descubran que es Cupido y ha fallado, está intentando recomponer con sus manos el huevo roto.

 “los huevos rotos son una metáfora tradicional de la pérdida de la virginidad y de la inocencia juvenil”

Si entramos a leer la historia que nos cuenta el pintor descubriremos porque no todos los cuadros son bien recibidos, algunos molestan o incomodan, los de encargo tienen mejor acogida, pero esos sí que tienen chismes por detrás, pero lo abordaremos otro día.

Hay otra versión no tan curiosa, la que nos contaron en el cole cuando estudiábamos: El cuadro representa a una anciana reprendiendo a su hijo menor responsable de haber roto los huevos en la cesta de la sirvienta que está sentada abatida en el suelo, mientras a la derecha un niño pequeño intenta arreglar uno de los huevos.