''

El blog y yo estamos de vacaciones

La editora de este maravilloso blog no publica en fin de semana, ni visita, ni responde; descansa y deja descansar.

15 de abril de 2026

José Antonio Fernández Bravo, maestro…

 

En una charla contó que todos sus esfuerzos eran para dirigir el estudio para entender a los niños. Para entenderles a ellos, no para que me entendieran a mí.

Despertó mi atención y le he seguido de vez en cuando menos de lo razonable y bueno para mí. Sus charlas siempre educadas y amenas dejan el interés sembrado para la próxima, os cuento algo cortito: 

Una maestra le preguntó a una niña: “¿Sabes leer?” Y la niña le dijo: Leer no sabo. - ¿Y escribir? - Escribir, sí. Entonces la maestra le dijo: A ver, escribe algo, y la niña hizo un garabato ininteligible. La maestra, sorprendida, le dijo: ¿Qué pone ahí? - Y dice la niña: Si ya le he dicho que no sé leer. 

Es imprescindible escuchar para educar.

Mas cortito todavía: Otra maestra pregunta a un niño: Si tienes tres caramelos, ¿te puedes comer cinco? –No, responde el pequeño. - ¿por qué? –porque vomito.

Su lógica es recordar el consejo de mamá, y cuidar su salud, “si como muchos me pongo malito” pensar en la resta no estaba en sus opciones


14 de abril de 2026

Parpadea tres veces…

 



Cierra los ojos, abre los ojos míralo 10 segundos sin parpadear y dime que hace el pez


13 de abril de 2026

El valor de la disculpa...

 

Dicen que esto fue entre Francisco de Quevedo y el rey Felipe IV. El monarca sostenía que cualquier ofensa quedaba lavada con una disculpa. El escritor alegaba que una disculpa deshonesta o mal planteada puede resultar peor que el hecho por el que se pide perdón.

El rey retó a Quevedo a ofenderlo y encontrar una disculpa que resultase peor que el propio agravio. Apenas dio la vuelta, el poeta puso las manos en las nalgas del rey.

No bien repuesto de la sorpresa, Felipe IV escuchó las siguientes palabras: “Perdón señor, pensé que eran las de la reina”·