Charles Baudelaire,
escritor con mala suerte y también de mala muerte. Difícil de leer a pesar de
su buena escritura, cuesta adentrarse, los deseos de parar son cada vez más
grandes. A pesar de ello todos deberíamos entrar en sus poemarios.
Prolífico y
censurado, la mujer, hasta entonces idealizada, encarnaba ahora en sus poemas
una dualidad ángel-demonio, la describió con rencor, el que era misógino
escribió y mucho sobre la figura femenina, desbarató la imagen poética y
romántica femenina, hasta le negó su servicio a la naturaleza.
“Las flores del
mal”, su más representativa colección de poemas tuvo censura, incluso juicio,
tenía que haberse titulado “Las lesbianas”
El famoso periódico Le
Figaro publicó la siguiente crítica sobre Las flores del mal: “Este libro es
un hospital abierto a todas las demencias del alma, a todas las putrefacciones
del corazón; incluso aunque fuera para curarlas, pero son incurables”.
Y os dejo unas estrofas:
LESBOS
¿Quién entre los Dioses osará, Lesbos, ser tu juez / y condenar tu frente
pálida de extravíos, / si sus balanzas de oro no han pesado el diluvio / de
lágrimas que al mar han vertido tus arroyos? / ¿Quién entre los dioses osará,
Lesbos, ser tu juez?
¿Qué quieren de
nosotros las leyes de lo justo y de lo injusto? / ¡Vírgenes de corazón sublime,
honor del archipiélago, / vuestra religión como otra cualquiera es augusta, / y
el amor se reirá del Infierno y del Cielo!
¿Por qué? Porque hay
que leer de todo
9 de abril 1821,
padre de la poesía moderna y precursor del simbolismo,
quizá el primer poeta maldito


