Cuando se muere un amigo
la herida no se cierra
porque el alma sangra,
porque la rabia te niega
el consuelo del olvido
y el corazón se rebela
contra la triste amargura
de decir adiós por fuerza…
Cuando te arrancan de cuajo
con un zarpazo de fiera,
algo que tú con esmero
cuidas, mimas y conservas
como se cuida a un amigo
el amigo que ahora lloras,
al amigo que recuerdas…
no puedes estar callado;
quieres romper las cadenas
gritar al mundo y al culpable,
ni la rabia nos consuela;
lloras con ella que se queda sola
con el hijo que no lo acepta.
Entrará en el cielo
como en los cielos se entra;
con el porte majestuoso
y la mirada serena;
con paso firme y seguro,
y con la sonrisa abierta,
y las manos rebosantes
de todas sus obras buenas.
No hay perdón en mi corazón
Ni debe haber paz para el maldito

Bom dia:- quando parte alguém que gostamos, parte também um pouco de nós.
ResponderEliminarAmei o poema
.
Saudações cordiais e poéticas
Buenos dias Ester.
ResponderEliminarSí, cuesta perdonar esos suicidios
Esperemos que esos malditos aprendan, aunque difícil lo siento.
Esa herida cerrará pero la cicatriz es eterna, pues en ella va el recuerdo sangrante.
Feliz miércoles Ester.
Un abrazo
No lo olvidemos dentro de un mes. Un beso
ResponderEliminarLa muerte de un amigo ya es difícil de aceptar, pero cuando además hay un culpable el silencio resulta imposible.
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