¿Para que la
quieres?
Tú que todo lo
tienes
dime ¿para que
la quieres?
yo la necesito,
yo no tengo
nada.
La tenía a
ella.
Devuélveme a mi
mare
que me hace mucha
falta
déjala que
vuelva
déjala, que la
quiero
le tengo que
dar los besos
que se los
tengo guardaos.
Necesito que me
abrace
como todos los
días,
déjala, déjala
que baje
que me vea
hacerme un hombre,
creceré y sabré
cuidarla
Dios, por favor
no te la quedes.
Me cantaba por
las noches
me quitaba el
miedo a besos
me regalaba
sonrisas
me hacía
cosquillas.
Mi madre, es
mía
mía y la
quiero.
¡mi mare del
alma
mía!
no me la quites
ahora
mira que estoy
llorando
y de rodillas
te lo pido
te rezaré por
las noches,
iré a verte los
domingos,
pero no, no te
la quedes.
Ya sé que tú me
la diste
pero dile que
la quiero
y que padre
está muy triste
y que no tiene
consuelo,
dile que voy a
subir a verla
que sin ella me
muero.
Yo misma

Qué cosa más bonita y sentida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracis Alfred, sentir el dolor de otros acompaña. Un abrazo
EliminarHola amiga Ester esta entrada tuya me a llegado al alma. yo perdí a mis padres a los dos muy joven y tuve que asimilar tantas cosas, que besitosssssssss
ResponderEliminarNo se pueden sustituir con nada ni por nadie, solo seguir y esperar con fé que esten bien. Uno de mis abrazos especiales para ti
EliminarSencilla y emotiva poesía que llega al corazón, escribes con el alma y eso se nota. Me ha encantado.
ResponderEliminarMucuhos besos.
Aquí cabe todo, unos días nos enfadamos, otros nos reímos y algunos lloramos con los demás. Gracias Montse
EliminarTodas las palabras son pocas para definir el sentimiento hacia una madre, pero así es la vida, antes o después sentimos su marcha.
ResponderEliminarUn abrazo.
No importa la edad pero todos nos enternecemos cuando un niño está llorando. Una madre es quien nos recibe cuando llegamos a este mundo. Un abrazo
EliminarQué poema tan tierno y tan triste. Ese niño todavía guarda besos para dárselos a su madre y cree que puede convencer a Dios prometiéndole que rezará y que irá a verlo los domingos. Por muchos años que tengamos, cuando falta una madre volvemos a sentirnos pequeños.
ResponderEliminarTodos tenemos una madre así que sabemos el valor de verla todos los días y su falta es una soledad diferente, un vacío interior. Abrazos
EliminarMuy triste y muy real. Un beso
ResponderEliminarGeneralmente la madre nos deja cuando ya nos ha hecho grandes y nos ha preparado para la vida, pero a veces esto ocurre antes y la desolación infantil es un drama. Un abrazo
EliminarHoy mis ojos se mojaron, no hay nada más triste que oír a un pequeño llorar por ese amor incondicional de una madre.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo 😘🌹🦋
Los niños nos duelen a todos, verlos jugar en el parque nos da alegría mientras vamos a por el pan, cuando lloran se nos rompe el alma y si no podemos consolarlos nos duele mucho. Abrazos enormes
EliminarQue lindeza Ester, aún en su tristeza.
ResponderEliminarPerder a una madre cuando ya somos mayores es entendible y aceptado.
Pero cuando se trata de un niño, para él es inexpiable, incomprensible, para un niño es lo más doloroso.
Me ha emocionado este poema, solo en imaginar el dolor de ese niño.
Feliz martes.
Un abrazo
¡Ay, Ester, qué dolor tan puro y desgarrador! 🥺💔 Escuchar la voz de ese niño intentando negociar con Dios con sus rezos y sus besos guardados para que le devuelva a su madre me ha encogido el corazón por completo. Has plasmado la desolación infantil con una ternura y una nostalgia que desarma a cualquiera. ¡Un abrazo gigante que abrigue el alma! 🌹✨
ResponderEliminarLindo
ResponderEliminarYo la tuve hasta los noventa y muchos escuchando mis músicas justo aquí detrás en mi escritorio.
Perder un ser querido, es bastante triste, pero perder una madre ya es un asunto que marca toda la vida
ResponderEliminarCuando leía creí que se trataba de un autor de esos que nos encoge el alma, y resulta que eras vos! Un abrazo Ester!
ResponderEliminarHola, Ester.
ResponderEliminarQue poesía tan linda y triste a la vez pidiéndole a Dios que no se la lleve, que su mare le daba besos, que le hacía cosquillas... Y es que una madre es lo más grande y aunque sean mayores cuando se van, siempre la encuentras a faltar, por lo menos a mí me pasó porque siempre estuvimos juntas hasta el fin de sus días.
Te mando un abrazo y mi cariño.
Ester, a todos nos llega la desolación y desesperación del niño...A Dios también le llegará su voz, sin duda...Una preciosidad. Te felicito por ello y creo que, ya te la había leído alguna vez...puede ser? Porque me resulta muy, muy conocida...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable, amiga poeta.