Quede mi nombre:
Que mi reino no sea
la soledad del héroe pensativo,
sino tu fortaleza amurallada.
Hallen en ti refugio los días claros,
roto ya por mil flancos
el combatido cerco de la noche.
Y cuando zarpe el último navío
rumbo a la decepción definitiva,
quede mi nombre escrito sobre el agua,
indefenso, esperando
la hora en que tú desciendas suavemente,
sabiendo ya el camino, a recordarme.
Carlos Sahagún
Generación de los ´50
poeta de la autenticidad y la nostalgia

¡Olvidado tenía yo a este poeta! Gracias por traerlo. Abrazos
ResponderEliminarPoesía de estructura formal y balanceada, no importa de lo que versara. Un abrazo grande
ResponderEliminarEl final es precioso. Esa idea de que nuestro nombre queda escrito en el agua pero se salva gracias al recuerdo de quien nos quiere es bellísima. Un gran acierto de poema
ResponderEliminarNo actualiza tampoco tu blog... ya te digo yo que esto va raro raro
ResponderEliminarBuenos días
ResponderEliminarQué bonita poesía, muchas gracias Ester
Besos, feliz miércoles 😘