Dicen que esto fue entre Francisco de Quevedo y el rey
Felipe IV. El monarca sostenía que cualquier ofensa quedaba lavada con una
disculpa. El escritor alegaba que una disculpa deshonesta o mal planteada puede
resultar peor que el hecho por el que se pide perdón.
El rey retó a Quevedo a ofenderlo y encontrar una disculpa
que resultase peor que el propio agravio. Apenas dio la vuelta, el poeta puso
las manos en las nalgas del rey.
No bien repuesto de la sorpresa, Felipe IV escuchó las siguientes palabras: “Perdón señor, pensé que eran las de la reina”·

Por menos lo enviaban al dedtierro
ResponderEliminar:)
Un abrazo.
Creo que había complicidad entre ambos. Abrazo
EliminarLa ironía de Quevedo, un maestro del ingenio humorístico. Mucha confianza había de tener con el monarca para soltarle una perla como esa.
ResponderEliminarUn abrazo.
Que buenas anécdotas tenemos suyas. Un abrazo
EliminarEste Quevedo se las traía, su Ironía hay que saber entenderla.iy buena anécdota.
ResponderEliminarFeliz semana 😘🦋🌹
Me gusta mucho la ironía, es la frescura de la sorna y Quevedo era un maestro. Un abrazo
EliminarEster, con Quevedo nunca se sabe si la historia es real o inventada, pero da igual porque la disculpa es perfecta de todas formas. Hay quien pide perdón y consigue que te enfades más que antes, y aquí Quevedo lo convierte en arte. Un abrazo.
ResponderEliminarSi es inventada debería ser real porque nos entretiene y nos dice que con ingenio podemos decir lo que pensamos sin ofender. Abrazos
EliminarSe han escrito y transmitido de boca en boca, tantas agudezas de Quevedo, que resulta imposible saber cuales son o no son ciertas. Como persona de genio e ingenio, se las traía, y se ganó a pulso la fama. Así que mejor dejar las cosas como están, y tomarlas como diversión. Esta última que narras, ya la tenía casi olvidada. ¡ Muy atrevida ! Tal vez la más osada de todas las que se cuentan, que no son pocas.
ResponderEliminarComo dices es complicado saber la verdad, pero recordemos que se pasaba el tiempo defendiendo su posición y batallando con otros iguales, era casi casi su trabajo diario. Un abrazo
Eliminar¡Con Quevedo hemos topado, jeje! No hubo hombre más ingenioso que él, la prueba está en esta anécdota que nos cuentas.
ResponderEliminarMuchos besos.
hay infinidad de aneotas con su nombre, creo que la mayoría son ciertas, no hacia otra cosa que escribir e inventar galimatías. Un abrazo
EliminarUn genio Don Quevedo! Un abrazo Ester!
ResponderEliminarP.D. (Fijate que te quedó pesé en lugar de pensé)
Muchas gracias, ya lo he corregido, seguro que don Francisco me hubiera metido una puya, me has librado jajaja. Un abrazuco
EliminarJa, ja, ja ¡muy bueno!
ResponderEliminarUn beso, Ester.
Espero que tengas un buen día.
Gracias Marisa, el dia va saliendo bueno, esperemos que lo sea tambien para ti, nos merecemos estar contentas. Un abrazo
EliminarY no le colgaron... Un beso
ResponderEliminarNo ocurrían esas cosas, no tenían television ni redes y se distraían con los genios y bufones. Un abrazo
Eliminarjajaj que bueno.
ResponderEliminarMe alegro, feliz tarde
EliminarQuevedo es lo más, jaja
ResponderEliminarSí tenemos muy buenas anécdotas, Quevedo, un genio.
Feliz semana.
Un abrazo Ester.
Hay muchas y algunos dicen que no todas son ciertas, puede que ocurra como con Mafalda, no todo lo dio Quino. Un abrazo Carmen
EliminarJajaja.... Quevedo es un personaje. Muy buen recuerdo Ester.
ResponderEliminarmariarosa
Aquellos tempos y la manera de entretener las tardes. no eran blogueros como nosotras jajaja. Un abrazo
EliminarTenía chispa el jodío Quevedo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Cortesano, diplomático y cercano a la corte, nos dejó buena poesía y mucha crítica mordaz. Un abrazo
EliminarEs que Quevedo era un genio...jajajaja
ResponderEliminarBesitos
No se puede hablar del siglo de oro sin que aparezca el genio. Abrazos
EliminarSea más o menos cierta, ¡es una historia genial! Y estoy completamente de acuerdo con Quevedo y el valor de la disculpa ;)
ResponderEliminarUn abrazo, Ester
Debería ser cierta porque es muy quevediana, y él vivía mucho en palacio así que puede ser jeje. Un abrazo
EliminarQuevedo era un gran crítico y si...se llevaría bien con el rey, pero no con Góngora, con quien tenía un gran pique, intercambiaban palabras mordaces con ironía y cierta mala leche...Tienes que traer algún poema de esos, Ester...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y felices días de abril.
Las disputas entre los dos autores eran geniales, verso a verso como si fueran lanzas. Abrazos
EliminarUna disculpa con cachondeito.
ResponderEliminarBuena noche y muy fría por aquí. Gracias Ester
Un abrazo.
Al estilo del genio, con retranca y sorna. Hoy fresquito pero dicen que mañana mejor, espero que todo bien el frio es sanote. Un abrazo gordo
EliminarDe cualquier manera, éste tipo era un cachondo.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo
EliminarJaaaa, esa disculpa pos acción me hizo reír, pues realmente fue ingeniosa, muy buena entrada, me encantaría saber la respuesta del rey.
ResponderEliminarUn abrazo Ester y buena semana.
PATRICIA F.
El rey estaba acostumbrado a Quevedo, solía tenerlo cerca jaja. Un abrazo
EliminarPara una vez que te comento temprano, va y se me pierde el comentario.
ResponderEliminarQuevedo haciendo de las suyas... o Blogger.
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