Nos la sabemos de carrerilla
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer

Cierto
ResponderEliminarVemos un brote de flor en un árbol y soñamos con la primavera.
EliminarQue bello este poema de Bécquer.
ResponderEliminarFeliz miércoles.
Un abrazo Ester
Nos adelanta la primavera... que ya no queda lejos. Un abrazo enorme
EliminarHay ganas de primavera.
ResponderEliminarUn abrazo.
Y este poema lo representa. Un abrazo
EliminarGracias por el recuerdo. Un beso
ResponderEliminarEsta poesía siempre es un buen recuerdo. Abrazos
EliminarSin duda es uno de los poemas más conocidos y reconocidos que tenemos en nuestra memoria ¡precioso! gracias por traerlo a la actualidad.
ResponderEliminarMuchos besos.
Abrazos y florecillas
EliminarTal cual... siempre, Bécquer. Gracias por traerlo a mi memoria. Besos
ResponderEliminarNos acercamos a la primavera y mejor con poesia. Abrazo
EliminarSé que esta poesía que os comparto no viene a cuento (como se suele decir), pero no he podido evitar al leer “nos la sabemos de carrerilla”, volver a escuchar a mi madre, en pie y emocionada en muchas de nuestras reuniones familiares, con noventa años, recitar esta poesía de Eusebio Blasco, absolutamente de memoria y siempre con lágrimas en sus ojos, como en todos los nuestros, y como en los míos en este momento…
ResponderEliminarCon tu permiso, mi querida Ester, aquí os dejo el grandísimo poema, y este sentimiento mío que hoy dejo posado en tu casa, cinco meses después de su partida, sintiéndola a ella como esa primavera que nos llega, dulce y eterna, en lo más profundo de mi ser.
(Abro hilo por su extensión)
Un duro al año
EliminarI
“Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbame yo muy contento,
dándole descanso al alma,
y cuando al alto llegué,
y al dar la vuelta a la cima
un rebaño me encontré
que se me venía encima.
Avanzaban las ovejas
marchando al paso tranquilas,
y pasaban las parejas
al sonar de las esquilas:
y a los últimos reflejos
de los rayos vespertinos
las vi perderse a lo lejos
por los ásperos caminos.
Detrás de ellas, lentamente,
dando al aire una canción
y sacando indiferente
su mendrugo del zurrón,
venía un pastor, un niño,
un imberbe zagalejo,
que me inspiró ese cariño
que es tan súbito en un viejo.
—¡Hola! ¿eres el pastor?
—Sí señor, ¿qué se le ofrece?
—¿Tienes padres? —No señor.
—¿Cuántos años tienes? —Trece.
–¿Y cuánto ganas, amigo?
—Un duro. —¿Al día? ¡anda maño!
—¿Un duro al mes?
—¡Que no, digo!
—¡Un duro al año!
II
Le dejé que se marchara
y en el monte me senté,
y avergonzado, la cara
en las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
templos, palacios y reyes,
los aplausos y las glorias,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
las fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,
cortesanas celebradas
de ricas galas prendidas,
los que de lujo se afanan,
tantas glorias, tanto daño...
y en tanto hay seres que
ganan...
¡Un duro al año!
III
Eliminar¡Un duro! ¡Oh Dios!
¡Cuántas veces
lo habré derrochado yo,
en miles de pequeñeces
que mi gusto me perdió!
en comer y no tener ganas,
en caprichos, en favores,
en vanidades humanas,
en guantes, coches y flores,
en un rato de placer,
en un litro sin valor,
en apostar, en beber,
en humo, en un buen olor...
Y ese duro que se olvida
en cuanto correr se deja,
era un año de la vida
de aquel niño que se aleja...
Y vi que somos peores
todos los seres humanos.
Unos, falsos soñadores;
otros, falsos puritanos
todos en el daño iguales;
ante las llagas sociales;
y hay seres que, en esa
edad
que ignoran su propio
engaño
deben a la humanidad...
¡Un duro al año!
IV
¡No! Mientras el frío enero,
en una espantosa noche,
mi prójimo, por dinero,
me lleve a mi casa en coche;
mientras de la mina obscura
saque el carbón tanta gente,
pasando tanta amargura
para que yo me caliente;
mientras de la alegre fiesta
salga yo, que siento y creo,
y al pobre que me moleste
le mande airado a paseo;
mientras derroche la moda,
y se gasten, grande o chico,
mil duros en una boda.
Mil en entierros del rico,
y hasta el sol desigual sea
que me sirvan de lacayos
ni creo en leyes humanas
ni en el que las bombas tira...
¡Palabras! Palabras vanas.
¡Mentira, todo mentira!
No hay a las penas consuelos;
¡sufrir y siempre sufrir!
¡El Cristo se fue a los cielos,
pero volverá a venir!
Y ha de subir a mil codos
más alto el nuevo diluvio,
y en él moriremos todos;
y más alto que el Vesubio
nos ha de ver impasible
ese niño, ese pastor,
ya convertido en terrible
ángel exterminador,
y entre torrentes de lava
gritará de su alto escaño:
—Yo soy aquel que ganaba
¡Un duro al año!
V
Así a mis solas decía,
sólo, en la cumbre del monte,
mientras el sol se escondía
en el rojizo horizonte,
en la sombra se ocultaban
lentamente las aldeas,
y allá lejos humeaban
las fabriles chimeneas,
entre el ruido y movimiento
de las modernas ciudades,
resumen triste y cruento
de las necias vanidades...
Y allá, perdido en la plana,
cantando, tras su rebaño,
iba aquel niño que gana
¡Un duro al año!”
Perdón por la extensión, y gracias por traer a Bécquer y a sus hermosas y oscuras golondrinas que, tantas veces, seguro, volaron a ras de nuestra vida.
EliminarAbrazos y cariños 🌿🪻🍀🤗💙
Eusebio Blasco Soler
Eliminar(Escritor, periodista, poeta y dramaturgo español)
Te he leído esta mañana en el bus, no he terminado, no era lugar para emociones.
EliminarAhora ya en casa leo con calma y dispuesta a empaparme de versos, si tu los recomiendas y me adelantas que a tu santa madre le emocionaba me he dispuesto a disfrutar lagrima a lagrima. Muchas gracias hoy este blog se ha puesto un traje de gala. La voy a guardar con cariño y a ti te mando una abrazo apretado
Vuelvo a tu bonita casa y me sigo emocionando.
EliminarGracias de corazón por todas vuestras miradas y bellas palabras. Sé que, desde algún lugar, ella estará sonriendo y con sus manos en el pecho haciendo su acostumbrada y dulce reverencia.
Gracias. Gracias en el alma por acoger desde el cariño este poema tan hermoso como significativo para mí.
Abrazos y cariños inmensos para todos 🙏💙
Sonriendo y orgullosa, en ti tiene que haber mucho de ella, esa bondad y esa generosidad...
EliminarUn aplauso , Ginebra y un fuerte abrazo, gracias por este poema donde las letras se unen al sentimiento.🌹😘😘😘
ResponderEliminarQue maravilla, que regalo nos ha hecho hoy Ginebra.
EliminarGracias de corazón.
EliminarUn abrazo inmenso 🙏💙
Por si Campirela no vuelve guardo el abrazo para darselo
EliminarBuenos días,Ester, hoy el sentimiento fluye y esas golondrinas sean bienvenidas.
ResponderEliminarMás 😘😘😘 feliz resto de miércoles.
Vuelvo a la poesía que nos ha traído Ginebra. No la conocía y además tal y como nos la presenta yo ya sabia que era una joya. Que bien las tres juntas hablando de lo mismo. Abrazucos
EliminarYa se están viendo las primeras golondrinas anunciando la primavera y es imposible no recordar a Bécquer al verlas.
ResponderEliminarBesitos
Si te queda un ratito sube por el blog, (no a las golondrinas) a la poesía que nos ha regalado Ginebra. Un abrazo contento
EliminarAnuncian la primavera y bienvenidas sean. Un abrazo
ResponderEliminarTe digo lo mismo que a Isabel, sube por el blog sin llegar a volar, encontraras el regalo que nos ha hecho Ginebra. Seguro que te gusta, un abrazo
EliminarHoy tuvimos a Becquer y además a un poeta que no conocía gracias a Ginebra, la poesía hoy reina en el blog, un abrazo Ester!
ResponderEliminarYo tampoco pero me he guardado su poesía, me ha emocionada por los versos y por las palabras de Gin. ¡Como me gusta cuando leemos los comentarios de los otros blogueros! Gracias y abrazos
EliminarAgradecida de corazón.
EliminarAbrazo enorme 🙏💙
Es empezar a leer el primer verso y el resto sale solo.Siempre me gustó porque tengo predilección por las golondrinas que me llevan a mi feliz infancia.Y ahora que se acerca la primavera todavía encaja más. Gracias, Ginebra, por compartir esa emoción tan grande y por ese recuerdo tan bonito de tu madre. Un abrazo.
ResponderEliminarHoy estamos todos felices, la poesía nos ha reunido, Gin ha aportado mucho pero los demás hemos ido dejando abrazos en cada comentario, este grande para ti.
EliminarMuchísimas gracias por acogerlo con tanto cariño.
EliminarAbrazo enorme 🙏💙
Somos un grupo en el que los recién llegados ya son de la casa. Es la magia del blog
EliminarSe acerca la primavera y el poema que nos traes de Bécquer nos la anuncia. Me ha encantado el poema que nos regala Ginebra.
ResponderEliminarAbrazos.
Hemos tenido suerte, dos grandes poesías en un mismo dia, hoy estoy contenta por su regalo y porque nos hemos reunido y leído lo mismo. Un abrazo grande Conchi
EliminarMuchísimas gracias, Conchi.
EliminarAbrazo enorme 🙏💙
Otro abrazo que guardo para dárselo luego.
EliminarPor cierto que lo sabemos de memoria, hasta mi esposo lo había aprendido de tanto escucharlo en mi voz.
ResponderEliminarLindo recuerdo Ester, gracias.
mariarosa
Hay poemas, hay poetas que son casi de la familia, esta manan cuando he salido a correr he pasado por delante del monumento que se le dedicó. ¿Los niños actuales se la saben? Un abrazote
EliminarOtro poema que he recitado mil veces es de Baldomero F. Moreno.
ResponderEliminar"Setenta balcones y ninguna flor"
¿Lo recuerdas?
Abrazo
Setenta balcones hay en esta casa,
Eliminarsetenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?
La piedra desnuda de tristeza
¡dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?
Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave...
¡Setenta balcones y ninguna flor!
Gracias nos has dejado con las ganas de leerlo, aquí lo compartimos. El dia de hoy pasará a la antología de este blog. Un abrazo agradecido
bécquer fue un genio, y murió muy joven.
ResponderEliminarvivió en una época en la cual se encontraba la inspiración bajando a la calle y observando las escenas cotidianas.
abrazos!
Exacto, eran tiempos menos moviditos, estaban los amanuenses callejeros y las damiselas elegantes, los pájaros libres y sin polución. Seguro que esos tiempos tuvieron su encanto. Un abrazo
EliminarPoeta como un pino. Grande Bécquer!! Un abrazo, Ester
ResponderEliminarHay varios poetas que defienden el romanticismo , Bécquer arribó un poco mas tarde pero es cumbre en la poesía romántica. Un abrazo
EliminarPrecioso y lo lindo que nos hace recordar el tiempo cuando lo aprendimos.
ResponderEliminarBesos.
Jovencitas, pizpiretas, ilusionadas... Un abrazuco
EliminarHemos aprendido a amar la poesía con estas rimas.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo, aprendimos varias pero esta además nos gustaba. Un abrazo
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