¿O la alegoría de la pérdida de la virginidad? Jean Baptiste Greuze,1756
Visitamos exposiciones y museos, es interesante
saber qué es lo que vemos, no solo reconocer al autor, su estilo, pinceladas,
su época, su escuela, si además entramos en la obra entonces ya no es solo un
lienzo, estamos ante una historia, el otro día una amiga que me acompañaba me
contó esta:
“Huevos rotos”, los huevos no son huevos… la joven sentada
ha perdido su inocencia, su madre lo ha descubierto y sabe que ese hombre que se tapa la cara es el
culpable, para él fue una aventurilla pero la madre
lo sujeta para que no escape. Miremos al niño de la esquina, el arco y las
flechas escondidos que no descubran que es Cupido y ha fallado, está intentando
recomponer con sus manos el huevo roto.
“los huevos rotos son una metáfora tradicional de
la pérdida de la virginidad y de la inocencia juvenil”
Si entramos a leer la historia que nos cuenta el pintor
descubriremos porque no todos los cuadros son bien recibidos, algunos molestan
o incomodan, los de encargo tienen mejor acogida, pero esos sí que tienen
chismes por detrás, pero lo abordaremos otro día.
Hay otra versión no tan curiosa, la que nos contaron en el cole cuando estudiábamos: El cuadro representa a una anciana reprendiendo a su hijo menor responsable de haber roto los huevos en la cesta de la sirvienta que está sentada abatida en el suelo, mientras a la derecha un niño pequeño intenta arreglar uno de los huevos.

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